Se llega a se Naturópata –y no sólo a saber Naturopatía- cuando a través de la vida profesional del Naturópata se es capaz de enseñar, de transmitir con la propia actitud, lo que implica ser Naturópata

La Profesión Naturopática exige, además de una competencia profesional, una profunda dimensión ética plasmada en la ética profesional que se ocupa de los deberes que surgen en relación con el ejercicio de la Naturopatía.

La formación del Profesional Naturópata está basada en fundamentos científicos, técnicos, humanísticos y éticos que le permiten desempeñar su ejercicio con calidad y conciencia profesional. Durante su formación adquiere conocimientos, habilidades y atributos para ejercer la Naturopatía con profesionalidad y profesionalismo.

Así pues, los dos compromisos fundamentales del Profesional Naturópata son:

En primer lugar, tener los conocimientos teóricos – prácticos necesarios y suficientes para ofrecer Servicios Profesionales de Naturopatía de calidad. Estos se adquieren por medio del estudio y aprendizaje de los contenidos teóricos –prácticos, siendo estos imprescindibles.

Pero enseguida, y de forma simultánea, se llega a se Naturópata –y no sólo a saber Naturopatía- cuando a través de la vida profesional del Naturópata se es capaz de enseñar, de transmitir con la propia actitud, lo que implica ser Naturópata. Y al decir “actitud” queremos decir compromiso y amor: cualquier labor humana llevada a cabo con conocimiento, compromiso y amor, es capaz de generar en el otro ese mismo compromiso y amor, y en ello consiste el aprendizaje afectivo. Y es ese aprendizaje afectivo básico el que después fundamentará y permitirá otros tipos de aprendizaje teóricos y técnicos. Pero esa base afectiva original será la que perfile y determine todo aquello que después, en un futuro, el Naturópata llegará a ser

Hoy en día, no cabe la menor duda, de que sin la Organización Colegial Naturopática, y a pesar de las dificultades que todavía tenemos que superar, no habríamos obtenidos logros importantes y hoy no estaríamos hablando de una Naturopatía española potente, con un nivel científico-técnico aceptable, dotada de personalidad propia y peso específico en la sociedad actual, y con la certeza de ser valorados por la ciudadanía, a la vez que nos van reconociendo otras profesiones; y con un notable prestigio en el seno de la Naturopatía europea e internacional.