Cuencos Tibetanos; por Isabelle Felisaz, Naturópata

Los cuencos tibetanos son, ante todo, un momento de relajación, de sorprendentes descubrimientos sonoros, un viaje sensorial, compuesto de vibraciones suaves o más fuertes, de sonidos cristalinos gracias a las tingas y koshi que acompañan a los cuencos. La mente está en cortocircuito, asombrada, interrumpida por estas vibraciones para acceder a la relajación real y al regreso al momento presente. El cuerpo también está sorprendido. Los dos se «sueltan» para una liberación de los sentidos, una armonización de la energía. Nos sentiremos relajados, llenos de nueva energía, o simplemente alegres.

La experiencia ocurre a diferentes niveles durante la sesión de tratamiento.

En el nivel físico, gracias a los cuencos colocados (en su plexo, en el vientre), los sonidos que comenzaron con el mazo crean un masaje vibratorio en el corazón de las células del cuerpo, en los órganos, los huesos. Luego, la zona vibratoria se ensancha en la forma de ondas creadas por la piedra arrojada al agua. Las tensiones se liberan, la mente está tranquila, estás en el momento presente.

A nivel emocional, de acuerdo con el protocolo de atención, puede haber una liberación emocional, risas, llantos, suspiros de alegría, ¡alegría!

En el nivel energético, es un verdadero cuidado de nuestros cuerpos energéticos. El Ser está armonizado, la circulación es fluida.

Utilizo cuencos tibetanos para tratamientos energéticos o asociados con masajes de bienestar, en la segunda parte.