La Cuestión Hipocrática en la Historia de la Naturopatía. El estado de la cuestión – Los escritos hipocráticos.

Ya a comienzos del siglo II a C. los compiladores de la biblioteca de Alejandría comenzaron a reunir escritos sobre las Ciencias de la Salud anónimos provenientes de todo el orbe griego, y lo organizaron en tres grupos:

1. Los que dictaminaban originales y auténticos (incluidos como tales, en el «mikros pinax» o pequeño catalogo).
2. Los dudosos, pero ya existentes en Egipto antes de la fundación de a biblioteca.
3. Los adquiridos a los navegantes que hacían tráfico con ellos (ta ek ton ploion)

Pese a esta rudimentaria precaución, desde entonces data la confusión respecto al origen y al número de los escritos legítimamente atribuidos a Hipócrates, Y a través de toda una pléyade de clasificadores, compiladores y glosadores – los discípulos de Herófilo, Apolonio de Citio, Rufo, Artemidoro Capiton, Dioscorides, Erotiano, etc -, se mantendrá en esa confusión hasta la traducción de aquellos por los humanistas del siglo XVI, y, en definitiva, hasta hoy.

El Corpus Hipocratium engloba más de medio centenar de opúsculos, aunque sin duda, mucho se ha perdido, como atestiguan las referencias que, dentro del corpus, se hacen a obras que no están contenidas en él.

Una serie de manuscritos, no todos muy antiguos precisamente y de valor muy desigual; entre los que destaca el Vindobonensis medicus IV, del siglo XI, nos ha trasmitido una serie de opúsculos, de extensión y contenido muy dispar, a los que los editores suelen denominar Corpus Hipocraticum. Y ello no porque todos y cada uno de los tratados en él contenidos remonten a Hipócrates, sino porque se los atribuyo, como hiciera con Homero respecto al cuerpo de poesía épica heroica.

Hay críticos que han negado categóricamente que haya ningún escrito, en la colección, que provenga directamente de Hipócrates. Entre los que se encuentras Wilamowitz quie, a comienzos del siglo XX, lo dijo claramente al escribir «Hipócrates es un nombre detrás del cual no es posible detectar un solo escrito». Algunos decenios más tarde, L. Edelstein sostuvo idénticos puntos de vista: «no hay opúsculo que remonte al propio Maestro».

Otros autores le atribuyen algunos escritos (1). Ya Galeno le atribuía varias obras concretas; pero las contradicciones, al menos aparente, entre las doctrinas contenidas en estas producciones y lo que el famoso autor del llamado Anonymus Londinensis – que en parte remonta a la Iatrika de Menón, discípulo de Aristóteles – dice de las doctrinas de Hipócrates, hace difícil, o cuando menos problemática, la posibilidad de aceptar que tales tratados puedan considerarse escritos y atribuirse sin más al propio Hipócrates. En esto consiste sustancialmente la cuestión hipocrática.

E. Littré le atribuye los siguientes escritos:

  • Antigua medicina
  • Pronostico
  • Aforismos
  • Epidemias I y II
  • Régimen de las enfermedades agudas
  • Aires, aguas y lugares
  • Articulaciones
  • Fracturas
  • Instrumentos de reducción
  • Heridas de la cabeza
  • Juramento

Ley K. Deichgräber tiene por genuinamente hipocrático:

  • Epidemias I y III
  • Epidemias II, IV y VI
  • Sobre los humores
  • Sobre la palanca
  • Sobre las heridas

y piensa que hay una estrecha relación entre ellos y :

  • Pronosticos
  • Sobre las fracturas
  • Sobre las articulaciones
  • Sobre la naturaleza del hombre
  • Sobre los aires, las aguas y los lugares
  • Sobre la enfermedad sagradaY, acaso:Epidemias V y VII

M. Pohlenz se inclina a favor de:

  • Sobre la enfermedad sagrada
  • Sobre los aires, las aguas y los lugares
  • Pronosticos
  • Epidemias I y III

Nestle afirma la autenticidad hipocrática de:

  • Pronosticos
  • Epidemias I y III
  • Sobre los aires, las aguas y los lugares
  • Sobre las articulacionesSobre las fracturas
  • Sobre la palanca
  • Sobre la enfermedad sagrada
  • Sobre la dieta salubrecierta

parte de

  • Aforismos

y mediatamente

  • Epidemias II, IV y V

K. Sudhoff y W.H.S. Jones, consideraba como genuino, con ligeras variantes, un grupo de célebres tratados clínicos, entre ellos, los Pronósticos, La dieta en las enfermedades agudas y los libros I y III de las Epidemias, que ya Andrés Piquer había estimado en el siglo XVIII que constituían una unidad; Sudhoff añadía Sobre las heridas de la cabeza, Sobre las fracturas, Sobre las articulaciones y otros escritos quirúrgicos que opinaba eran fragmentos de una misma obra.

Según Laín Entralgo, autor de una magistral monografía sobre el tema, la diversidad interna de los tratados hipocráticos puede ser considerada teniendo en cuenta las distintas épocas y escuelas de las que proceden, según las doctrinas que exponen y conforme a los temas a los que están dedicadas.

Varios siglos —seis o siete según Fleischer y F. Kudlien— separan el texto hipocrático más antiguo de los más recientes.

Laín Entralgo ha distinguido cuatro etapas:

1. La arcaica o inicial, representada únicamente por el escrito Sobre las hebdómadas, de fecha discutida y en la que destaca la rigidez primitiva con que se afirma la importancia cósmica del número siete (siete fases de la luna, siete vientos, siete partes del año, siete edades del hombre) y el paralelismo directo y figurativo entre el macrocosmos y el hombre como microcosmos.

2. La fundacional, correspondiente cronológicamente a la segunda mitad del siglo V a.C. y a los primeros lustros del siglo IV, e integrada por la yuxtaposición de dos corrientes coetáneas y en parte opuestas, procedentes de las escuelas de Cnido y Cos. A Cnido corresponden los tratados Sobre las enfermedades y Enfermedades II – que siguen la orientación de unas Sentencias cnidias que se han perdido y otras algo más recientes. A Cos, Sobre la dieta en las enfermedades agudas – que polemiza con las Sentencias cnidias – el escrito ambientalista Sobre los aires, las aguas y los lugares, los Pronósticos, buena parte de los Aforismos, los libros I y III de las Epidemias y los tres grandes tratados quirúrgicos Sobre las heridas de la cabeza, Sobre las fracturas y Sobre las articulaciones. Los autores de ambas series de tratados fueron griegos coloniales que vivieron la crisis de la cultura y la sociedad griegas de la segunda mitad del siglo V a.C, que se refleja de varias formas en sus ideas. Por encima de su diversidad compartieron una actitud venerativa de la physis o naturaleza apenas complicada por la especulación, una visión de la tékhne en la que predomina el carácter artesanal sobre el científico y una concepción del método basada en el buen sentido.

3. La etapa que Laín llama de autoafirmación reflexiva y crítica (segunda mitad del siglo IV a.C), caracterizada por la penetración del espíritu sofístico, que introdujo una preocupación explícita por los problemas del método y llevó al intento de construir la tekne iatrike sobre hipótesis convertidas en principios básicos.Todos estos rasgos aparecen en los tratados Sobre la naturaleza del hombre, Sobre la medicina antigua, Sobre los lugares en el hombre, Sobre la dieta y, con menos claridad, en algunos otros.

4. La etapa de clausura o tardía, correspondiente a textos redactados con posterioridad al siglo IV a.C. en los que son perceptibles influencias aristotélicas, epicúreas o estoicas: Sobre el corazón, Sobre el alimento, Sobre el médico, Sobre la decencia, Preceptos.

Como ejemplo de las tareas de identificar los diversos autores del Corpus Hipocraticum signifiquemos los que se refieren a:

Sobre la naturaleza del hombre, se le asigna, en parte, a Polibo. Fedrich dice que no y Grensemann y Jouanna dicen que si.

Sobre le régimen ha sido asignado a varios autores: Filistión, Hipócrates, Eurifonte y a Heródico de Selimbra.

– El opúsculo Sobre el corazón ha sido asignado a Filistiòn, mientras otros críticos defienden para este tratado una cronología tan baja en el tiempo que difícilmente puede asignarse a este miembro de la escuela siciliana.

Como podemos observar, el intento de asignarle unos otros escritos a Hipócrates sigue sin haber un criterio uniforme.

A finales del siglo XIX se descubre el Anonymus Londinenses que contenía una selección del compendio doxográfico de la más antigua ciencia de la salud griega redactado por Menón, un discípulo de Aristóteles, hizo concebir esperanzas de aclarar la cuestión que quedaron pronto defraudadas. En este papiro se exponen una serie de doctrinas sobre las causas de los problemas de salud de acuerdo con los principales ietrous antiguos. Y se habla de Hipócrates en un sentido que, que en principio, confundió a los filólogos. Parece que es difícil concordar lo que dice el Anonimus Londinenses con lo que se había pensado sobre las ideas hipocráticas acerca de la salud. Coordinar las ideas que dice Platón en el Fedro sobre le método de Hipócrates, y explicar los datos del papiro londinense con los conocimientos del corpus ha sido, pues, la mayor ocupación de los investigadores en los últimos decenios aunque, como veremos más adelante, la cuestión no está clara aún.

Por lo que se refiere al testimonio de Fedro, autores como Pohlenz, Deichgräber, Nestle y Edelstein han llegado a la conclusión de que to holon (2) significa que para entender el cuerpo humano, para entenderlo en su sentido último, es preciso conocer el medio ambiente, que tanto influye en su salud. Esto hace que obras como Aires, Aguas y Lugares, donde se sostiene esta tesis, debería de estar escrito por Hipócrates.

Más complicada es la cuestión de la etiología morbosa que le atribuye el Anonymus Londinenses. Este texto, en efecto, afirma que, según Aristóteles (es decir, Menón, su discípulo), los problemas de salud devienen por las causas siguientes: los alimentos retenidos en el cuerpo producen unas ventosidades que dan como resultado el problema de salud (3) . Se ha dado una controvertida discusión sobre la veracidad de esta doctrina atribuida a Hipócrates por el papiro. Porque no hay en el Corpus Hipocraticum, a excepción del opúsculo Sobre las ventosidades, un tratado donde esta doctrina este desarrollada de un modo explícito. Los intentos de algunos estudiosos del tema por enmendar el texto del papiro tampoco han dado los resultados esperados. En círculos más críticos se baraja la tesis según la cual el texto del papiro ha sido manipulado; que el extractor de los Iatrika de Menón ha añadido doctrinas posteriores, y, que además, en otros pasajes se contradice.

(1) La clasificación de Erotiano es la primera de que se tienen noticias, las divide en:

1. Libro de semiótica

2. Libro sobre etiología y física

3. Libro de terapia Libro de dietética

4. Misceláneas

5. Libro concerniente al ejercicio de las Ciencias de la Salud

Aunque no se las atribuya todas a Hipócrates

(2) En el griego clásico existen dos términos que hacen referencia al concepto de «todo», uno es pas – pasa – pan y otro es to holon; el primero se refiere al concepto de todo como adverbio, y le segundo se refiere al concepto de todo como globalidad. El termino to holon (esta referencia la hace Platón sobre el «método de Hipócrates») se traduciría como globalidad o dándole su sentido etimológico de holístico, pero ¿tiene el mismo sentido que hoy se aplica al termino holístico? O simplemente hay que entenderlo como una referencia a la totalidad del cuerpo, como dicen algunos autores, o también se refiere a tener en cuenta el medio ambiente, como dicen otros, o ¿hay que tener en cuenta otros factores que también inciden en la salud, como por ejemplo el equilibrio social?En Sobre la dieta nos encontramos también con el termino refiriéndose a la relación existente entre «las cosas del cuerpo» y el «todo» – las cosas en el cuerpo son imitación del todo, idea recogida en el pensamiento de Demócrito de Abdera (460 – 370 a.C.) antropos mikros kosmos.

(3) Obsérvese como la versión sobre Hipócrates la dice Menón, que cita a Aristóteles, el cual a su vez cita a Hipócrates; pero por la supuesta fecha en que murió Hipócrates (377 – ? a.C.) es difícil que Aristóteles llegara a conocerlo pues este nació en el año 384 a.C. . Así pues la versión la versión sobre alimentación y problema de salud posiblemente ya era conocida en la época de Aristóteles pues desde Pitágoras, Filistión (que influye en las doctrinas salutistas de Platón), Heródico de Selimbra, Eurifonte, es una constante que tiene sus reflejos en varios de los escritos del Corpus Hipocraticum ( por ej. Sobre el régimen se le asigna a Filistión, Hipócrates, Heródico de Selimbra y a Eurifonte) y a su vez, como ya hemos reflejado, esta tesis tiene influencia de la antigua tradición egipcia (whdw) e iraní (ama).