El naturismo integral de Albano Rossel (1881 – 1964) como base histórica de la práctica Naturopática

En la historia de la Naturopatía española, es obligado dedicar un apartado singular a la obra de Albano Rossel, ya que supone una de las bases históricas de la práctica profesional Naturopática. Desarrollando los presupuestos de una pedagogía de la salud en libertad y con la responsabilidad que ello conlleva; además de hacer una exposición clara y nítida, para su época, de los determinantes sociales de la salud. Con todo ello amplia un concepto de salud asociado a una calidad de vida en armonía con las leyes de la Naturaleza; criticando el enfoque restringido y reduccionista del naturismo como herramienta terapéutica.

Albano Rosell i Llongueres (1881-1964). Nacido en la población barcelonesa de Sabadell, pasa la mayor parte de su vida en el exilio uruguayo, sin perder nunca el contacto con la Península. Un breve resumen de la tarea de este naturista, pedagogo y pionero del anarquismo puede ser su colaboración, durante largo tiempo, en las revistas Helios y Naturismo, el acudir de delegado al primer y fallido congreso naturista ibérico de Lisboa, el abrir un Centro Naturológico en la capital valenciana y desde una de sus poblaciones, Carlet, editar El Naturista (1922- 1923) donde expone sus opiniones durante los años de definición del movimiento naturista. Su obra Naturismo en Acción (1922), es una crítica a la visión exclusivamente terapéutica sin una base filosófica social la cual desarrolla en El Naturismo Integral y el Hombre Libre (1918):

«(…) el Naturismo no es solamente un problema de higiene, de mesa, de terapia; (…) no son más que aspectos que estudia y razona el Naturismo; pero, además de estos aspectos estudia sus complementos que hacen relación con el medio social y económico vigente, con las necesidades de raza, de clima, de ambiente; con los sentimientos y lo que el hombre ha creado como ciencias, artes, lazos autóctonos, tradiciones modificables, afectos sanguíneos, bondades humanas, (…).» (p.69)

Rosell ve el naturismo integral o libertario como la ciencia del vivir felices que supera dogmas e «ismos«, al ser producto del estudio de las leyes naturales. El naturismo integral abarca el aspecto físico-vital, el ético, el social, el artístico emotivo y el científico. La idea básica del aspecto social consiste no en resolver los efectos de la decadencia sino sus causas viendo como afrontar la resistencia del capital a la solución. Rosell, en su utopía naturista, “En el País de Macrobia” (1929), da un ejemplo de la importancia del aspecto artístico-emotivo, el sentido estético, el cual nos lleva a la identificación con las cosas y seres de la naturaleza.