Área de conocimiento: Tecnología Naturopática o Naturopatía Aplicada: Módulo: Naturopatía Alimentaria – TROFOLOGIA: “El consumo de soja y el riesgo de cáncer: Una revisión de la in vitro y in vivo en datos”

Messina, M. J., Persky, V., Setchell, K. D., & Barnes, S. (1994). Soy intake and cancer risk: a review of the in vitro and in vivo data. Nutrition and cancer, 21(2), 113-131.

Las variaciones internacionales en las tasas de cáncer se han atribuido, al menos en parte, a las diferencias en la ingesta alimentaria. Recientemente, se ha sugerido que el consumo de alimentos de soya puede contribuir a las tasas relativamente bajas de cáncer de mama, colon y próstata en países como China y Japón. La soja contiene varios anticarcinógenos, y un taller reciente del National Cancer Institute recomendó que se investigue el papel de los alimentos de soya en la prevención del cáncer. En esta revisión, la hipótesis de que la ingesta de soja reduce el riesgo de cáncer se considera al examinar los datos relevantes in vitro, de animales y epidemiológicos.

La soja es una fuente dietética única de la genisteína de isoflavona, que posee una actividad estrogénica débil y se ha demostrado que actúa en modelos animales como un antiestrógeno. La genisteína es también un inhibidor específico de las proteínas tirosina quinasas; también inhibe las topoisomerasas de ADN y otras enzimas críticas involucradas en la transducción de señales. In vitro, la genisteína suprime el crecimiento de una amplia gama de células cancerosas, con valores de IC 50 que varían de 5 a 40 μM (1 a 10 μg / ml).

De los 26 estudios en animales de carcinogénesis experimental en los que se emplearon dietas que contenían isoflavonas de soja o soja, 17 (65%) informaron efectos protectores. Ningún estudio informó que la ingesta de soja aumentara el desarrollo del tumor. Los datos epidemiológicos también son inconsistentes, aunque el consumo de productos de soya no fermentados, como la leche de soya y el tofu, tiende a ser protector o no asociado con el riesgo de cáncer; sin embargo, no fue evidente un patrón consistente con los productos de soya fermentada, como el miso. Se observaron efectos protectores para los cánceres relacionados con hormonas y no hormonales.

Si bien no se puede hacer una declaración definitiva de que la soja reduce el riesgo de cáncer en este momento, existe evidencia suficiente de un efecto protector para justificar una investigación continua.
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